La diabetes puede afectar los riñones incluso sin presentar síntomas


La diabetes puede afectar los riñones incluso sin presentar síntomas

La diabetes no solo afecta los niveles de glucosa en la sangre. Con el paso del tiempo, también puede dañar los pequeños vasos sanguíneos de los riñones y comprometer su capacidad para filtrar los desechos del organismo. Este deterioro puede avanzar durante años sin presentar síntomas evidentes, por lo que evaluar la salud renal debe formar parte del seguimiento médico de quienes viven con esta condición.

De acuerdo con la Asociación Americana de Diabetes (ADA), aproximadamente una de cada tres personas adultas con diabetes presenta enfermedad renal crónica. En Guatemala, la Federación Internacional de Diabetes (FID) estima que 1.1 millones de adultos de entre 20 y 79 años vivían con diabetes en 2024, una cifra que dimensiona la importancia de abordar sus posibles complicaciones.

La diabetes puede afectar los riñones incluso sin presentar síntomas
La diabetes puede afectar los riñones incluso sin presentar síntomas

Ante esta realidad, NIPRO destaca la necesidad de incorporar el cuidado renal al seguimiento médico de las personas con diabetes. La detección no debe depender de la aparición de molestias, pues cuando los riñones comienzan a manifestar señales de deterioro, la enfermedad puede encontrarse en etapas avanzadas.

“El cuidado de la diabetes no puede limitarse al monitoreo de la glucosa. La función renal debe evaluarse de manera periódica, incluso cuando el paciente no presenta molestias, porque las alteraciones pueden avanzar silenciosamente. Identificarlas oportunamente permite tomar decisiones médicas y establecer un seguimiento adecuado para proteger la salud y calidad de vida de las personas”, señala XX de NIPRO Guatemala.

Una complicación que puede pasar inadvertida

Los riñones funcionan como filtros que eliminan los desechos y el exceso de líquidos de la sangre. La exposición prolongada a niveles elevados de glucosa puede afectar los vasos sanguíneos que permiten realizar esta función. Como consecuencia, los riñones pierden progresivamente su capacidad de filtración y pueden comenzar a dejar pasar proteínas, como la albúmina, hacia la orina.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que la enfermedad renal suele permanecer sin síntomas hasta etapas avanzadas. Por esta razón, la ausencia de molestias no significa necesariamente que los riñones estén funcionando correctamente. La evaluación médica debe contemplar pruebas específicas que permitan identificar alteraciones antes de que el deterioro sea evidente.

La detección de enfermedad renal en personas con diabetes requiere evaluar dos indicadores complementarios. El primero es la tasa de filtración glomerular estimada, que se calcula mediante un análisis de creatinina en sangre y permite conocer qué tan bien están filtrando los riñones. El segundo es la relación albúmina-creatinina en orina, que identifica la presencia de esta proteína y puede revelar daño renal incluso cuando la capacidad de filtración todavía se encuentra conservada.

Una alerta temprana

Los estándares de atención de la Asociación Americana de Diabetes para 2026 recomiendan realizar ambas pruebas al menos una vez al año en personas con diabetes tipo 2, independientemente del tratamiento que reciban. Para quienes tienen diabetes tipo 1, la evaluación se recomienda a partir de los cinco años de evolución de la enfermedad. Si ya existe enfermedad renal crónica, la frecuencia del monitoreo debe ajustarse a su etapa y evolución.

Identificar estas alteraciones permite al equipo médico evaluar el riesgo de progresión, ajustar el tratamiento y establecer medidas para proteger la función renal. El control de la glucosa y la presión arterial también forma parte de este abordaje, junto con el seguimiento especializado cuando sea necesario.

Cuando la enfermedad renal progresa, puede comprometer de manera importante la capacidad de los riñones para cumplir sus funciones y evolucionar hacia una insuficiencia renal. En sus etapas más avanzadas, algunos pacientes necesitan tratamientos de reemplazo de la función renal, como la hemodiálisis o el trasplante.

Este 14 de noviembre, Día Mundial de la Diabetes, NIPRO invita a ampliar la atención sobre las complicaciones asociadas a esta enfermedad y reconocer que el cuidado de los riñones también forma parte de su seguimiento. Realizar las evaluaciones indicadas y mantener el acompañamiento de profesionales de salud permite identificar riesgos y actuar oportunamente.

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