Cuatro de cada diez personas con diabetes tipo 2 no lo saben: las señales que el cuerpo envía y solemos ignorar
Cuatro de cada diez personas con diabetes tipo 2 no lo saben: las señales que el cuerpo envía y solemos ignorar
Sed constante, cansancio que no se va, visión borrosa o heridas que tardan en sanar. Son señales que el cuerpo envía y que, como una notificación más en el celular, muchas veces se dejan para después. En el marco del Día Mundial de la Diabetes, que se conmemora cada 14 de noviembre y este año bajo el lema “Actuar a tiempo frente a la diabetes”, la campaña internacional recuerda que detectar la enfermedad temprano y acceder a atención oportuna puede reducir el riesgo de complicaciones cardiovasculares y renales, entre otras, y mejorar la salud a largo plazo.
La magnitud del desafío es clara. En las Américas, 112 millones de adultos, el 13% de la población adulta, viven con diabetes, y solo el 58% de los mayores de 30 años recibe tratamiento. En Centroamérica y Suramérica, la Federación Internacional de Diabetes (IDF) estima que 35,4 millones de adultos, de entre 20 y 79 años, vivían con la enfermedad en 2024.

La diabetes se caracteriza por niveles elevados de glucosa (azúcar) en la sangre, ya sea porque el organismo no produce suficiente insulina o porque no la utiliza de manera eficaz. Este último caso corresponde a la diabetes mellitus tipo 2 (DMT2), la forma más frecuente. Si no se controla, con el tiempo puede dañar los ojos, los riñones, los nervios, el corazón y los vasos sanguíneos.
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La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que la carga de esta enfermedad en la región ha crecido de forma significativa en las últimas tres décadas, y vincula esta tendencia, entre otros factores, con el aumento de la obesidad y de la alimentación poco saludable.
Obesidad y diabetes tipo 2: dos enfermedades que se potencian
El exceso de tejido adiposo, en particular la grasa que se acumula alrededor de los órganos abdominales (grasa visceral), favorece procesos inflamatorios y la resistencia a la insulina, lo que contribuye al desarrollo de la DMT2. Por eso, prevenir y tratar la obesidad es también una forma de reducir el riesgo de diabetes y de sus complicaciones.
Esta relación va más allá del azúcar en la sangre. En 2023, la Asociación Americana del Corazón definió el síndrome cardiovascular-renal-metabólico, un marco que explica cómo la obesidad, la diabetes, la enfermedad renal crónica y las enfermedades cardiovasculares se influyen entre sí y elevan el riesgo en conjunto.
La obesidad, al igual que la diabetes, es una enfermedad crónica en la que intervienen factores biológicos, genéticos, sociales y ambientales. Atribuirla a una falta de voluntad o de disciplina no solo es inexacto: el estigma aleja a las personas de la consulta y retrasa el diagnóstico. Dejar atrás esas miradas es clave para avanzar hacia un abordaje integral y personalizado.
Una alimentación equilibrada y la actividad física regular siguen siendo pilares de la prevención, siempre adaptadas a las necesidades, las posibilidades y el contexto de cada persona, siempre bajo la supervisión del médico tratante.
Las notificaciones del cuerpo que no debemos ignorar
La DMT2 suele avanzar de forma gradual y puede pasar inadvertida durante años. Algunas señales de alerta son la sed excesiva, la necesidad de orinar con más frecuencia, el cansancio persistente, los cambios en la visión, el aumento de peso o la dificultad para bajarlo, el hormigueo o adormecimiento en manos y pies, las heridas que tardan en cicatrizar y las infecciones frecuentes.
Ninguno de estos síntomas confirma por sí solo la diabetes tipo 2, pero todos son motivo para consultar a un profesional de la salud. Y como la enfermedad puede no dar señales, los controles periódicos son recomendables aun sin síntomas, especialmente en personas con sobrepeso, obesidad, antecedentes familiares de diabetes o enfermedad cardiovascular.
“Cuatro de cada diez personas con diabetes no saben que la tienen, según la IDF. Eso significa que muchas personas podrían estar desarrollando complicaciones sin saberlo, pero también abre una enorme oportunidad: un examen sencillo de glucosa puede cambiar su historia. Reconocer las alertas del cuerpo y consultar a tiempo son los primeros pasos para proteger la salud”, afirmó el doctor Alejandro Salvatierra, gerente médico de Adium Centroamérica y el Caribe.
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