La revolución verde de la Formula 1


La revolución verde de la Formula 1

La Fórmula 1 da pasos hacia una transición ecológica. Busca una revolución verde para adecuarse a los cambios que vienen dirigidos desde la política, el mundo empresarial o algunos sectores de la sociedad.

Uno de ellos es el uso de biocombustibles. El Gran Circo hizo público que deja el petróleo, que desde 2030 será obligatoria una gasolina diferente a la actual. Lo anunciaron con un vídeo en las redes. “La Fórmula 1 tiene un nuevo objetivo: desarrollar el combustible del futuro. En 2030 habrá 1,8 mil millones de autos en la carretera y el 8% de ellos será eléctrico. Se necesitan otras soluciones para reducir las emisiones de carbono. La Fórmula 1 será pionera en un combustible que podría utilizarse en vehículos de todo el mundo. Es 100% sostenible, un combustible único creado en un laboratorio a partir de biorresiduos renovables que generará menos emisiones, será más eficiente y entregará la misma potencia encerrada en cada gota. Desarrollamos los sistemas híbridos más eficientes que ayudan con la revolución verde a todo el planeta“, afirman.

La revolución verde de la Formula 1
La revolución verde de la Formula 1

La medida fue muy bien acogida por escuderías ya existentes, como McLaren o Mercedes, pero, también es uno de los requisitos que habían pedido marcas como Audi o Porsche, ambas del Grupo Volkswagen, para entrar en la F1.

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Para convencerlas, también está muy cercano un acuerdo para cambiar los motores a partir de 2026. Según Auto Motor und Sport, las bases ya están puestas y hay consenso para su aprobación. Implicaría la eliminación del MGU-H, el sistema de recuperación de energía que va asociado al turbo y que no gusta a muchas firmas por sus escasas aplicaciones a los coches. de calle.

Igualmente, se deja la opción de pasar a un bloque estándar V6 y permitir libertad de desarrollo en la culata y la combustión, lo que unido a otras medidas reduciría significativamente el coste de cada motor. Pasarían a valer menos de un millón de dólares, esto es, menos de la mitad de los de ahora.

Gasolina sintética, en desarrollo

La otra alternativa que está sobre la mesa es el combustible sintético, un producto obtenido hace muy pocos años en el laboratorio por Audi y Bosch. Procede igualmente del petroleo, pero para ser refinado aprovecha el CO2 que proviene de otros procesos industriales, lo que ayuda a conseguir un producto que sólo emite en su combustión y no es su fabricación (que hoy en día produce la gran de la huella de carbono, por encima de su utilización en el motor). De esta forma sería un combustible de huella cero.

En todo caso, el impacto de CO2 de los actuales autos, que gastan unos 220 kilos de gasolina por Gran Premio, es una minucia en comparación con lo que emiten los camiones o aviones que llevan estos monoplazas y a los equipos a cada destino para la competición.

Se trata de desarrollar, en un banco de pruebas extremo de este tipo, nuevas alternativas ecológicas que puedan llegar a los autos de calle, y que no sólo se apueste por el auto eléctrico, energía que en todo en mundo se sigue produciendo en su mayoría a través de combustibles fósiles como el gas, el gasoil o el carbón.

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