La inteligencia artificial impulsa nuevas oportunidades para empresas de todos los tamaños
La inteligencia artificial impulsa nuevas oportunidades para empresas de todos los tamaños
La inteligencia artificial está transformando la forma en que operan las empresas y elevando las exigencias sobre su infraestructura tecnológica. Hoy, el desafío ya no es adoptar inteligencia artificial, sino contar con una infraestructura capaz de aprovechar todo su potencial con el rendimiento, la seguridad y la resiliencia que demandan las nuevas cargas de trabajo. La necesidad es cada vez más evidente: para 2027, se estima que las organizaciones gestionarán en promedio más de 1,600 agentes de IA, una escala que supera la capacidad de supervisión humana manual.
“Las empresas ya no deberían elegir entre acceder a tecnología de alto desempeño o mantener una inversión accesible. Con el nuevo servidor IBM Power S1112 acercamos las capacidades de una infraestructura empresarial a negocios, oficinas remotas y sucursales que antes requerían soluciones mucho más costosas”, explica Marco Estrada, líder de Plataformas Tecnológicas de GBM.

Uno de los mayores desafíos para las áreas de TI sigue siendo el tiempo que consumen la administración diaria de la infraestructura y la resolución de incidentes. Hasta hace cinco años, identificar y solucionar un problema de capacidad en los servidores podía requerir casi una hora de trabajo manual. “La tendencia hacia la TI autónoma permite ahora que los sistemas se monitoreen a sí mismos y resuelvan incidentes hasta 15 veces más rápido mediante agentes inteligentes. Esto significa que lo que antes demandaba cerca de 50 minutos de diagnóstico y múltiples intervenciones, hoy puede resolverse en poco más de tres minutos, permitiendo que los equipos de TI dediquen su tiempo a innovar en lugar de atender tareas repetitivas”, ejemplifica Estrada.
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Otro desafío es la modernización de los sistemas críticos. Sectores como la banca, la logística y la manufactura continúan operando aplicaciones desarrolladas hace décadas, pero cada vez resulta más difícil encontrar especialistas que dominen esos lenguajes de programación. En este contexto, la inteligencia artificial se está convirtiendo en un aliado que facilita la comprensión del código, acelera las mejoras y reduce la dependencia de perfiles altamente especializados.
Las nuevas herramientas de asistencia permiten que incluso desarrolladores con conocimientos generales comprendan códigos complejos y realicen mejoras hasta un 60% más rápido. Esto democratiza el desarrollo tecnológico dentro de las organizaciones y facilita que ingenieros con menos experiencia participen en proyectos estratégicos sin requerir años de capacitación en plataformas especializadas.
Potencia y seguridad en espacios reducidos
No todas las organizaciones cuentan con grandes centros de datos o infraestructura especializada. Muchas necesitan capacidad de procesamiento en sucursales, plantas de producción, hospitales, agencias o tiendas, donde el espacio y el consumo energético son factores determinantes. El reto consiste en ejecutar cargas de trabajo de inteligencia artificial cerca de donde se generan los datos, sin incrementar significativamente los costos operativos.
La solución que está ganando terreno es el uso de servidores compactos diseñados para el borde (edge) del negocio. Estos equipos procesan la información directamente donde se genera, mejorando la velocidad de respuesta y reforzando la privacidad de los datos. Además, permiten reducir el consumo energético hasta en un 69%, al tiempo que ofrecen la capacidad de una infraestructura empresarial en un formato compacto que puede instalarse tanto en rack como sobre piso.
La continuidad del negocio representa otro de los grandes retos para las organizaciones. Cada minuto de inactividad implica pérdidas económicas y afecta la experiencia del cliente. Frente a un panorama de ciberamenazas cada vez más sofisticadas, la tendencia es incorporar mecanismos de protección desde el diseño de la infraestructura, incluyendo capacidades preparadas para enfrentar amenazas derivadas de la computación cuántica y mecanismos de aislamiento por hardware.
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El experto de GBM señala: “La nueva tecnología incorpora, desde su diseño, las mismas capas de protección que respaldan las operaciones más críticas. Así, integra criptografía resistente a amenazas cuánticas y arranque seguro; aislamiento de cargas de trabajo por hardware, que reduce la exposición entre sistemas; y confiabilidad de nivel empresarial (RAS), que minimiza el tiempo de inactividad y evita interrupciones costosas”.
Más que incorporar un nuevo servidor, esta evolución tecnológica permite a las empresas responder a tres de los principales desafíos de la era de la inteligencia artificial: reducir la carga operativa de los equipos de TI, disminuir la dependencia de talento altamente especializado y acercar capacidades avanzadas de procesamiento, seguridad y resiliencia a organizaciones de cualquier tamaño. En otras palabras, la IA deja de ser una capacidad exclusiva de las grandes corporaciones para convertirse en una herramienta cada vez más accesible que impulsa la competitividad empresarial.

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