De apagar incendios a prevenir el colapso tecnológico
De apagar incendios a prevenir el colapso tecnológico
En el panorama empresarial de Centroamérica, la dependencia de las herramientas digitales ha crecido exponencialmente, pero con ello también ha aumentado la presión sobre los departamentos encargados de mantener estas plataformas funcionando. Para muchas organizaciones de la región, la rutina diaria se ha convertido en una carrera contra el tiempo para resolver fallas inesperadas, lo que en el sector se conoce como una gestión “reactiva”. Sin embargo, nuevos modelos de acompañamiento técnico buscan transformar esta realidad, priorizando la estabilidad de las operaciones y la calidad de vida de los trabajadores.
Diversos análisis de la industria tecnológica revelan que entre el 40% y el 70% de las fallas técnicas que paralizan a las empresas podrían evitarse con medidas básicas como la actualización constante de los programas y diagnósticos preventivos. En este contexto surge GBM Experto, una propuesta que busca que las compañías dejen de sobrevivir a las emergencias y comiencen a operar de forma planificada.

Las empresas en Centroamérica suelen ignorar diversos riesgos críticos debido a que han “normalizado” una cultura de gestión reactiva, es decir, de “apagar incendios” operativos en lugar de prevenirlos. Muchos de estos problemas solo salen a la luz cuando ocurre una interrupción total de la operación. Por ejemplo, muchas organizaciones operan con equipos (hardware) y programas (software) que están próximos a vencer o que ya no cuentan con soporte del fabricante. Es decir, que llega el fin de la vida de equipos y programas, y las empresas no tienen un plan para renovarlos y/o actualizarlos.
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Otro problema común es que se ignoran fallas o “agujeros” de seguridad en plataformas fundamentales como el almacenamiento de datos, las redes o los sistemas de virtualización (tecnología que permite que una sola computadora física realice el trabajo de varias).
También suele ocurrir que los sistemas no estén configurados de acuerdo con las recomendaciones oficiales del fabricante, lo que los hace más inestables o inseguros; o que las empresas no tengan un control centralizado y claro de toda la infraestructura tecnológica que realmente poseen; y, relacionado con esto último, hay una subutilización de la inversión, se usan las herramientas por intuición y no por dominio técnico, dejando funciones importantes sin usar a pesar de que ya pagaron por ellas.
El problema es complejo y por eso la manera de afrontarlo debe integrar diversos aspectos. Francisco Montesinos, gerente regional comercial de GBM, explica que el enfoque de GBM Experto no es simplemente arreglar algo cuando se rompe. “No se trata de soporte técnico puntual, sino de un modelo de acompañamiento permanente, que asume la responsabilidad de que la tecnología funcione para que el cliente pueda dedicar su tiempo y energía a crecer e innovar”.
La falta de una estrategia preventiva no solo afecta a las finanzas de las empresas por la interrupción de sus servicios. Existe un impacto humano profundo: jornadas laborales que no terminan, llamadas fuera de horario y un estrés acumulado que agota a los equipos técnicos. La propuesta de optimización tecnológica plantea que, al reducir la frecuencia de los incidentes graves, se recupera el bienestar y el tiempo personal de quienes operan los sistemas.
Para lograr esto, el modelo se basa en cuatro etapas fundamentales. La primera de ellas es el diagnóstico inicial: se realiza un “chequeo de salud” a todo el conjunto de equipos, programas y redes para identificar puntos débiles o equipos viejos que pronto dejarán de funcionar.
Luego, los asesores verifican que la empresa utilice todas las funciones de las herramientas que ya compró, evitando que queden subutilizadas por falta de conocimiento. El tercer paso es realizar una transferencia de conocimientos, capacitando al personal interno para que gane autonomía y no dependa del proveedor externo. A lo largo de la cuarta etapa, la de la optimización continua, el objetivo es que el rendimiento de los sistemas pase de ser simplemente “aceptable” a óptimo de manera sostenida.
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Montesinos destaca que la solución busca el empoderamiento de las empresas. “El objetivo de GBM Experto no es generar dependencia del proveedor, sino elevar el estándar del cliente. Cuando el equipo interno entiende a profundidad su infraestructura, puede convertir la operación diaria en una ventaja competitiva”.
Uno de los mayores obstáculos para la innovación en Centroamérica es que el talento humano está demasiado ocupado resolviendo problemas del presente. Al liberar a los equipos de la carga de estar preocupados por las emergencias operativas, las empresas pueden dedicarse a su propia estrategia de desarrollo.
“Al elegir una solución como GBM Experto habrá menos tiempo de inactividad no planificado, menor carga de trabajo dedicada a resolver problemas reactivamente, mejor aprovechamiento de la infraestructura ya adquirida (incluso sin incurrir en costos adicionales de licenciamiento) y una operación con visibilidad completa que permite tomar decisiones basadas en datos reales y no en suposiciones”, resume Montesinos.
Y concluye: “La tranquilidad operativa que ofrecemos se traduce de manera directa en mayor capacidad de la empresa para pensar en el futuro del negocio y no solo en mantener el presente funcionando. Todo este valor se resume en el concepto ‘despreocúpese, está con GBM’”.
Este cambio de paradigma busca que la tecnología deje de ser un costo o una fuente de estrés y se convierta en el motor que permita a las empresas regionales competir con agilidad en un mercado global cada vez más exigente.

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