Remesas, el lazo invisible que sostiene a millones de familias en Guatemala


Remesas, el lazo invisible que sostiene a millones de familias en Guatemala

Las remesas no operan como un ingreso adicional. Se integran a la economía del hogar como un recurso que permite resolver, organizar y sostener el día a día. En ese contexto, su uso responde a prioridades concretas como alimentación, salud, educación y servicios. “Con eso ya resuelvo la comida… y no quedo mal” (Receptor de remesas, 56 años, Guatemala).

En Guatemala, esta dinámica tiene una escala estructural. Las remesas representan más del 20% del PIB y llegan a 1.7 millones de hogares, impactando a cerca del 40% de la población. Más que un flujo financiero, son un componente central en la estabilidad de millones de familias.

Remesas, el lazo invisible que sostiene a millones de familias en Guatemala
Remesas, el lazo invisible que sostiene a millones de familias en Guatemala

La paradoja de las remesas: digitales al enviarse, analógicas al usarse

Aunque el envío de remesas ya es mayoritariamente digital, su uso sigue otro patrón. En Centroamérica, entre el 70% y 80% de los receptores retira el dinero casi de inmediato, incluso cuando lo recibe en una cuenta, billetera o tarjeta. Esto ocurre aun cuando, en la práctica, casi el total de los receptores cuenta con un smartphone.

La barrera ya no es únicamente tecnológica. Es de hábitos, percepciones y confianza, pero también de aceptación en los comercios donde estos recursos se utilizan en el día a día. El efectivo continúa siendo un símbolo de control, seguridad y familiaridad, lo que explica su rol predominante en el momento de uso, especialmente en contextos donde la aceptación digital aún es limitada en comercios de uso cotidiano. “Yo tengo cuenta, pero saco todo. Así sé cuánto tengo”. (Receptora de remesas, 49 años, Guatemala)

El reto ya no es acceso, es uso

Durante años, el foco estuvo en ampliar el acceso financiero. Hoy, la conversación está cambiando, y el desafío se entiende de forma más amplia: no solo en cómo las personas usan el dinero, sino en qué tan preparado está el ecosistema, incluida la aceptación en comercios, para acompañarlo en la vida cotidiana.

A partir de estos hallazgos, el whitepaper ‘Remesas 2030: Confianza, inclusión y remesas’ de Mastercard y Crosstech propone un cambio en la forma de entender la inclusión financiera: el verdadero desafío ya no es cómo se envía el dinero, sino qué sucede después de que llega.

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El punto de inflexión está en cómo ese dinero se usa en la vida cotidiana. El documento plantea una nueva forma de entender el progreso: no solo cuántas remesas se digitalizan, sino cuántas logran permanecer y circular dentro del ecosistema antes de convertirse en efectivo. A esto se le denomina retención digital.

El futuro de las remesas no está en cómo se envían, sino en cómo se usan. Si ese dinero no logra integrarse al ecosistema financiero, se limita su capacidad de generar inclusión”, señaló Marvin Rodriguez, Country Manager para Guatemala, El Salvador y Honduras en Mastercard.

La industria ha avanzado mucho en hacer que el dinero cruce fronteras. Pero cruzar no es lo mismo que integrarse. Este trabajo con Mastercard pone el foco en lo que pasa después, y en por qué ese dinero muchas veces no permanece dentro del sistema financiero. Ahí está la verdadera oportunidad de transformación”, comentó Hugo Cuevas Mohr, CEO de CrossTech.

Cuando el dinero es cuidado, cambia la forma de usarlo

La manera en que las personas gestionan una remesa responde a una lógica distinta a la financiera tradicional.

No se trata de acumular, sino de cuidar. De asegurar que alcance. De responder por otros. “Primero cobro, luego veo cómo lo reparto… uno ya sabe el orden”. Receptor de remesas, 42 años, Guatemala.

Este contexto explica por qué el dinero no necesariamente permanece en cuentas o billeteras, y por qué el uso digital no se adopta de forma automática, incluso cuando está disponible.

La confianza no se construye desde la tecnología, sino desde la experiencia cotidiana.

De transacciones a relaciones financieras

Cuando una mayor proporción de las remesas logra mantenerse dentro del ecosistema, se abre una oportunidad distinta: pagar, ahorrar, acceder a crédito y construir historial financiero.

Esto transforma el rol de la remesa: de resolver el corto plazo a habilitar oportunidades en el largo plazo. Hoy, el 89% de los receptores utiliza las remesas principalmente para consumo y manutención, lo que evidencia el potencial de ampliar su impacto. En paralelo, el uso de efectivo en América Latina ha caído del 67% en 2014 al 25% en 2024, mostrando que el cambio ya está en marcha.

El siguiente paso: convertir confianza en uso

Avanzar hacia una inclusión financiera más profunda requiere ecosistemas que combinen tecnología con dinámicas de uso reales, a través de interoperabilidad, educación financiera contextual y redes que acerquen los servicios a la vida cotidiana. Esto incluye infraestructura de pagos moderna que habilita transferencias rápidas, seguras y disponibles 24/7, como Mastercard Move, facilitando una mayor integración de las remesas al ecosistema digital.

En este contexto, Mastercard impulsa una visión de largo plazo para el ecosistema: que cada remesa no solo llegue, sino que se integre plenamente a la economía digital, apoyándose en soluciones que conectan cuentas, tarjetas y billeteras dentro de un mismo flujo.

Porque cuando ese dinero logra permanecer, circular y utilizarse dentro del sistema, deja de ser solo un envío para convertirse en una herramienta de estabilidad, inclusión y crecimiento.

El reto, y la oportunidad, es colectiva. Mastercard trabaja junto a instituciones financieras, fintechs y aliados del sector público para construir ecosistemas donde las remesas hagan más que llegar: se integren a la vida económica cotidiana. Esto implica avanzar en interoperabilidad, redes de aceptación, educación financiera contextual y soluciones diseñadas en torno al comportamiento real de los hogares.
Solo así, ese lazo que hoy cruza fronteras podrá también sostener, integrar y fortalecer a las familias dentro de la economía digital.

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