VPH: una infección silenciosa que puede prevenirse y detectarse a tiempo
VPH: una infección silenciosa que puede prevenirse y detectarse a tiempo
El Virus del Papiloma Humano (VPH) es una infección muy común que puede afectar tanto a hombres como a mujeres. En la mayoría de los casos, el organismo logra eliminarla sin consecuencias; sin embargo, algunos tipos de alto riesgo pueden permanecer durante años y generar lesiones precancerosas que eventualmente pueden evolucionar a cáncer.
Uno de los principales desafíos frente al VPH es que la mayoría de las infecciones no presentan síntomas. Una persona puede sentirse completamente sana y no saber que tiene el virus. Por ello, la prevención no debe depender de la aparición de señales de alerta, sino de medidas anticipadas como la vacunación y los controles médicos correspondientes.

“La mayoría de las infecciones por VPH son asintomáticas. Por eso, no debemos esperar a tener síntomas para hablar de prevención”, explica la Dra. Nancy Sandoval Paiz, médica internista e infectóloga del Hospital Roosevelt.
Una oportunidad para prevenir
La relación entre una infección persistente por determinados tipos de VPH y el cáncer de cuello uterino es estrecha. Según la especialista, los tipos de alto riesgo, particularmente los tipos 16 y 18, están asociados a una proporción importante de estos cánceres.
Sin embargo, tener VPH no significa tener cáncer. El proceso generalmente toma varios años y, durante ese período, pueden aparecer lesiones precancerosas que pueden ser identificadas y tratadas oportunamente.
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En Guatemala, la especialista señala que el cáncer de cuello uterino representa un importante desafío de salud pública, con más de 1,500 casos nuevos y cerca de 872 muertes al año, de acuerdo con los datos que comparte.
Por ello, Sandoval destaca la importancia de combinar vacunación temprana y tamizaje periódico como herramientas de prevención.
Vacunarse a tiempo
La vacunación contra el VPH es una herramienta de prevención primaria que busca proteger antes de una posible exposición al virus. La especialista destaca que el momento ideal es durante la niñez o el inicio de la adolescencia.
En Guatemala, la vacuna contra el VPH forma parte del esquema nacional de inmunización. La Dra. Sandoval señala que actualmente existe un esquema de una dosis para los grupos contemplados por el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social y recomienda a las familias consultar en los servicios de salud si sus hijos se encuentran dentro del rango establecido.
La OMS recomienda iniciar la vacunación contra el VPH entre los 9 y 14 años, idealmente antes de la exposición al virus.
Un tema de prevención, no de estigmas
Uno de los principales mitos alrededor del VPH es asociar la vacunación exclusivamente con la actividad sexual.
Para la especialista, esta percepción puede retrasar innecesariamente la vacunación. La vacuna se administra considerando principalmente la edad y busca brindar protección antes de una posible exposición futura.
“Es una herramienta de prevención de cáncer tan válida y necesaria como cualquier otra vacuna del esquema nacional”, señala.
Vacunación y controles: dos herramientas que se complementan
La vacunación no reemplaza los controles médicos. Las pruebas de detección permiten identificar cambios que podrían requerir seguimiento o tratamiento, incluso en personas que se sienten completamente sanas.
Por ello, la recomendación es mantener los controles periódicos de acuerdo con la edad y las indicaciones del profesional de salud, incluso si la persona está vacunada.
Hombres y mujeres: ambos forman parte de la prevención
El VPH no es exclusivamente un tema femenino. La especialista señala que los hombres también pueden desarrollar enfermedades asociadas al virus y que su vacunación contribuye a reducir la circulación del VPH en la población.
Por ello, la prevención debe involucrar a niñas, niños, mujeres, hombres y familias.
Tres recomendaciones de la especialista
- Vacunar a tiempo. Consultar el esquema correspondiente y aprovechar las opciones disponibles dentro del sistema de salud.
- Mantener el tamizaje. Las mujeres deben continuar con sus controles según las recomendaciones médicas, incluso después de la vacunación.
- Hablar del VPH sin estigma. Informarse y conversar en familia facilita la toma de decisiones preventivas oportunas.
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